Ensayo

Martes 31 de Marzo 2021

Asocialising Media

Innegable es la relevancia de la tecnología en el desarrollo del ser humano. Evolucionamos hacia un sistema gobernado por avances tecnológicos destinados a satisfacer nuestras necesidades y aumentar la perdurabilidad de nuestras vidas. Pero en esta dimensión utópica del mundo que habitamos, las fronteras entre lo benigno y lo maligno se desvanecen ante nuestra incapacidad para pararnos a observar. Un virus, imperceptible ante la grandiosidad de la ansiedad de consumo, avanza invisible y sigiloso e infecta cada recodo de nuestro entorno. Ese virus son las redes sociales, el producto final de la gran revolución tecnológica del s.XX, Internet.

 

Perdidos en el ciberespacio, vamos de cabeza hacia la total industrialización y mercantilización de las relaciones humanas. No podemos rebajar la trascendencia de las tecnologías, pero debemos relativizar su importancia, recordemos que no son mas que un soporte para llevar a cabo las acciones reales que caracterizan nuestra especie.

En la actualidad, las redes sociales siguen siendo la única herramienta que tenemos para ponernos en contacto con otra persona o entidad cuando nuestros vínculos son débiles. Sin embargo, cualquier conexión es ahora posible, y el mercado se ha apoderado de este instrumento; por lo tanto, nos hallamos ante un paradigma realmente desestabilizador que escala de lo personal a lo global.

Infinidad de factores fantasma malignos rigen este sistema. Las estadísticas son claras y precisas, y la realidad es que pasamos una media de 4 horas diarias en nuestras redes sociales (entendemos por red toda aquella aplicación que se incluya dentro del espectro social; las clásicas + Twitch, Streammings, etc); si a esto le añadimos 8h de trabajo y 8h de dormir...tan solo nos quedamos con 4h diarias de vida efectiva. Por otro lado, si a esto le sumamos que menos del 15% de la totalidad de los usuarios obtiene un beneficio real de las redes, estamos hablando de que alrededor de 3.000 millones de personas están perdiendo el tiempo en este universo virtual.

 

Sin embargo, con estos datos tan solo nadamos en la superficie de los efectos adversos de este sistema. El umbral de negatividad de las redes es realmente amplio a cualquier efecto.

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Como modus operandi, las redes sociales se nutren del contenido que los usuarios generan, esto nos conduce directamente a la máxima de que las redes existen única y exclusivamente por el contenido que generan los usuarios; es decir, aunque este contenido sea de baja calidad, gracias a éste, la red social va a seguir existiendo y extendiendo sus dimensiones. Y aquí se sintetiza el grandísimo problema que esto conlleva. Dado que las redes sociales ya abarcan todo internet, ese contenido, por extensión, se convierte en conocimiento para la población; un conocimiento mediocre que se va a difundir globalmente como refutado; y ese conocimiento infundado se convierte en cultura, y finalmente, esta cultura constituida por contenido de baja calidad y sin contrastar, se convierte en sociedad; una sociedad en decadencia. ¿Y cuál es el vehículo que nos lleva a reproducir este axioma? Los vínculos con la comunidad, tus contactos; en definitiva, tus seguidores.

Entendamos este modelo con un ejemplo práctico.

El sujeto A tiene muchas cualidades y características interesantes, cuyo valor potencial para la sociedad es altísimo (imaginemos un científic@), pero al estar aislado en sus redes sociales, se convierte en un recurso inútil para la generación de contenido y por extensión, de cultura. Sin embargo, el sujeto B, de menor calidad y características, tiene miles de vínculos establecidos, o seguidores, lo que lo convierte directamente en un contacto de supuesta gran valía y utilidad, aunque su valor real para la sociedad sea 0 (imaginemos un@ cantante de reggaeton).

El potencial de las redes sociales para generar cultura y conocimiento de calidad es altísimo, pero vamos en la dirección equivocada.

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Para culminar, en la cúspide de este complejo sistema de relaciones, encontramos el interés de las empresas, el dinero, el capitalismo al fin y al cabo. A día de hoy las redes sociales abarcan todo el mercado (laboral, empresarial y comercial), y se han convertido en un mero concepto mercantil y escaparate para miles de empresas. A través de estas herramientas, se ha generado una guerra de marketing global cuyo medio de transmisión somos nosotros mismos. Con esto se fundamenta el hecho de que los creadores de los medios de comunicación social enfoquen su único interés en hacernos dependientes. Todo este entresijo de factores se complementa con las ideologías infundadas de: “si no formamos parte de este universo estamos perdidos” y “cuanta mas gente a tu alrededor veas que adquiere un producto, más lo querrás tú”. ¿Y dónde encuentras miles de millones de personas conectadas con tan solo desbloquear tu teléfono? En las redes sociales.

 

Las relaciones humanas ya han sido industrializadas y mercantilizadas, no dejemos que esto ocurra también con el raciocinio, sigamos siendo personas.

- Utiliza las redes sociales, pero ¿para qué? Sincérate contigo mismo, si no te aporta utilidad real, desconéctate. Pon de tu mano para generar una cultura y una sociedad de calidad. -